El 24 de septiembre Ediren fue invitado a la mesa redonda de Goiena Telebista «Erronka Berbagai», para celebrar su 25 aniversario con una charla sobre el Bienestar Emocional. Y siguiendo con las celebraciones, el 10 de octubre es el Día Mundial de la Salud Mental.
La salud mental en crisis
Desde hace unos años se escucha hablar mucho sobre salud mental, tanto en la calle como en los medios de comunicación. También en diferentes ámbitos profesionales… Pero superando el riesgo de convertirse en «tabú», de ser «moda», podemos decir que la salud mental está en situación de crisis porque no se le está dando la respuesta que necesita; solo tenemos que leer los titulares de las últimas semanas: «Las bajas relacionadas con salud mental están aumentando»; «Los psicólogos de Osakidetza están saturados»: «Han subido las dolencias relacionadas con ansiedad y depresión»; «El número de personas que acudirían a terapia ha aumentado hasta el 20%, pero no puede hacerle frente económicamente». Hablamos de todo ello con otros tres profesionales y la presentadora en Goiena Telebista.
¿Qué es la salud mental?
Comencemos por presentar un marco global en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como: «el estado de bienestar en el que el individuo es consciente de sus capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y es capaz de aportar o apoyar a su comunidad». Por otro lado, el bienestar emocional hace referencia al equilibrio interno, incluyendo: cómo sentimos y manejamos las emociones, la capacidad de que la salud mental funcione, hacer frente a las adversidades, participar en la comunidad y mantener relaciones saludables.
¿Y qué es el bienestar emocional?
El bienestar emocional es una parte importante de la salud mental, pero no lo es todo. Algunos de sus indicadores son la satisfacción, la ilusión, el sentimiento de la vida, la capacidad de manejar emociones incómodas… Teniendo en cuenta todo esto, se entiende que la salud mental no es sólo la ausencia de enfermedades (como dice la OMS). En Ediren añadimos además la influencia que tienen las formas de vida actuales en el malestar emocional. Es lo que llamamos «Normalidad Supuesta Salud», considerando como «normal» la situación que a menudo o en la mayoría de los casos se da aunque no sea saludable para nuestro bienestar general.

El modo de vida influye en el bienestar emocional
Aunque la mayoría de los malestares que se manifiestan en la actualidad son estrés, ansiedad y depresión, generalmente no acaban convirtiéndose en trastornos «patologizados». El impacto de los modos de vida actuales influye en el bienestar emocional de las persona. Cómo no va a tener que ver el bienestar emocional con, por ejemplo, situaciones laborales inestables o la imposibilidad de tener una vivienda digna; o cómo no va a influir el vivir en una sociedad de la inmediatez, en la que la apariencia también tiene todavía mucha importancia; en la que hay divisiones para hablar de los propios sentimientos o solo se habla de emociones «positivas» (emociones agradables) y se evita hablar de las «negativas» (emociones desagradables).
Al fin y al cabo, casi todo de lo que no hablamos está relacionado con el bienestar emocional; porque no sabemos cómo expresarnos; porque no estamos emocionalmente «alfabetizados»; porque no tenemos palabras válidas, por miedo a sentirnos juzgados.

Los jóvenes altavoz del malestar emocional
Como parte de esta sociedad, nadie está libre de sufrir malestar emocional. Quiero poner la mirada en los jóvenes, que son el gran altavoz del malestar emocional; que gritan con coraje el malestar de todos los seres humanos y la influencia de la sociedad en nuestras formas de vida. Algunos dicen que son una generación «de cristal», pero no porque sean frágiles y débiles, sino porque son transparentes y valientes.
Las personas adultas tenemos que aprender a tomarnos un tiempo para reflexionar sobre cómo estamos y ponerle nombre a lo que sentimos. Es necesario pedir ayuda porque a veces solos no podemos; y es importante ayudarnos cuando el vecino nos necesita escuchándonos con respeto; teniendo en cuenta que cada uno tiene su propia situación y que las vivencias son muy personales; es decir, ayudar sin dar «consejos terapéuticos».

Sociedad cada vez más individualista
La característica poderosa de esta sociedad moderna es que cada vez somos más individualistas y vamos perdiendo el instinto colectivo. Los seres humanos nacemos, nos desarrollamos y vivimos entre y con los seres humanos; lo que significa que necesitamos de los demás para sentirnos mejor y mejorar como personas.
La mirada del otro, la comprensión, la contención, el afecto, el cariño… son necesarios para trabajar el bienestar emocional. El autocuidado no es posible si lo hacemos individualmente; el autoconocimiento se consigue en relación con los demás; por eso hay que reactivar el cuidado mutuo y reforzar el sentido de comunidad. Construyendo juntos una red de comunidades es más fácil conseguir diferentes componentes del bienestar (adaptación de Seligman, 2011): buscar sentido a la vida, hacer que las consecuencias de la vida (retos, obstáculos ) sean más sostenibles cuando se comparten, alimentar la alegría vital, gestionar emociones desagradables, desarrollar el sentido de compromiso, sentirse parte de la sociedad o del grupo…

Construir redes de cuidado y ayuda mutua
A pesar de que el gran problema de salud pública hoy en día es el abordaje de la salud mental y bienestar emocional, mientras las instituciones hacen su trabajo, la intervención de todas las personas de la sociedad es importante, en la medida en la que cada persona pueda aportar. Siempre hay algo que podemos hacer para construir una red de relaciones de cuidado y ayuda mutua. El modelo asistencial de intervención aborda la enfermedad o «patología», pero la prevención y la promoción nos sitúa en el lado del enfoque socio-sanitario.
Gracias Goiena Telebista y a Puntua Aldizkaria por sacar a relucir temas relacionados con el bienestar emocional con dignidad y respeto. En una sociedad cambiante, en la que muchas personas padecen estrés, cambios rápidos e incertidumbre, es más importante que nunca visibilizar estos temas, normalizar la búsqueda de ayuda, y fomentar hábitos y entornos para potenciarlos. Y todo ello es más fácil potenciando la red comunitaria y fomentando la prevención.
Cuidar la salud mental y el bienestar emocional no es un lujo: es una inversión personal, social y colectiva.
Fdo. Idoia Madarieta, psicóloga, psicoterapeuta

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